Volando con las alas de la libertad

Feliz hombre
(Foto de PeopleImages/iStockPhoto.com)
 

Al concluir la secundaria conocí a un compañero quien me ofreció marihuana por primera vez, me sorprendió que a esa edad varios de mi clase ya consumían. Este hecho despertó mi curiosidad e investigué sobre la substancia, rechacé la invitación por sus efectos dañinos.

En la preparatoria volví a coincidir con este compañero quien no dejó de insistir en que debía probarla. Durante esta época tomaba alcohol de manera ocasional y la mayoría de mis amigos eran consumidores de marihuna. Desafortunadamente la percepción sobre los efectos de esta droga se ha desvirtuado y todos coincidían en que me traía beneficios como relajarme, concentrarme mejor o abrir la mente para ser más creativo.

Fue en ese momento en que no pude escapar ante la presión social al sucumbir ante los encantos de la substancia, encantos impuestos que con el tiempo me di cuenta de que estaban muy ajenos a la realidad, al encontrar un camino de pesadilla en la adicción.

Al poco tiempo mi rendimiento escolar descendió y volví a tener problemas de conducta, por lo que me dieron de baja del colegio. Mi papá comenzó a sospechar de mi consumo por mi comportamiento errático y un día al terminar un partido de básquetbol, descubrió mi secreto al encontrar una bolsa con marihuana.

Su enojo fue grande y más su decepción, pude percibir que se sintió traicionado y no sabía cómo guiarme para que saliera de este mundo de adicción y problemas de conducta. Decidió que la mejor opción para mi era poner tierra de por medio y me envió a estudiar a Canadá.

Yo no había comprendido el problema que tenía, por lo que para mí el haberme ido a otro país representó más un premio que un castigo. El primer día de clases me percaté que uno de mis compañeros traía una libreta con una calcomanía de hoja de marihuna, en la primera oportunidad me acerqué a preguntarle dónde se conseguía, qué precio y qué lugares son los ideales para consumir. En ese instante, hice un nuevo amigo con quien mi consumo comenzó a crecer cada vez más.

En consecuencia, abandoné el ejercicio y mi peso fue más bajo de lo saludable. Por años de consumo mi deterioro fue evidente, mi semblante lucía demacrado, nada me animaba y todo el tiempo tenía una sensación de agotamiento. Ante este escenario dejé los estudios y regresé a México.

Ya comenzaba con la intención de ser empresario y siempre he pensado que para ser hay que parecer y, en definitiva, no tenía aspecto de un hombre de negocios por el deterioro físico. Hubo una ocasión en el cumpleaños de una amiga en que llegué en mal estado y les hice pasar un mal rato. Desafortunadamente este tipo de incidentes quedan en la memoria de quienes lo vivieron y generé un rechazo social.

Tiempo después probé el LSD y lo consumí por una semana completa. Yo no sentí nada con esta substancia y quise experimentar con algo más fuerte, por lo que aún bajo los efectos del LSD, probé hongos alucinógenos. Aquella noche sentí literalmente que me moría, no podía mover el cuerpo, pedí ayuda y terminé en casa de mi papá. La alucinación fue tan grande y nítida que sentí que la vida de mi padre estaba en peligro e intentaba protegerlo a toda costa.

Al siguiente día, mi papá acompañado de un tío a quien una noche antes le había llamado para pedirle ayuda para proteger a mi papá, me llevaron a una clínica de rehabilitación. Este lugar me ayudó un rato para no consumir, desafortunadamente al año que terminé el proceso recaí.

Seguí con mi sueño de ser empresario y conseguí irme a Londres para estudiar Negocios. Logré mantenerme un tiempo limpio, sin embargo, un día de fiesta empecé por un trago y ese trago se convirtió en exceso de substancias. Un día irremediablemente tuve que ponerle pausa a mi sueño y regresé a México.

Nuevamente entré a otro proceso de rehabilitación que me mantuvo bien por unos cuantos meses. Me di cuenta de que me encontraba en un círculo vicioso donde entraba y salía de procesos de rehabilitación que no me llevaban a la raíz del problema. Hasta que un día mi papá me comentó sobre Narconon Latinoamérica, me interesó porque ya había escuchado hablar sobre su Programa y decidí comenzar un nuevo capítulo en mi vida.

El primer paso que realicé fue la Retirada Libre de Drogas, etapa en la cual no tuve mayor problema para lidiar con los síntomas de la abstinencia, gracias a las técnicas aplicadas por el staff y a todas las vitaminas que me dieron.

La siguiente etapa fue la Desintoxicación de la Nueva Vida, se trata de una combinación de ejercicio, sudado en sauna de calor seco y un régimen nutricional. Con este paso me di cuenta de que el Programa realmente funcionaría, cada día que salía del sauna me sentía con mucha energía. Sentí como poco a poco me fui liberando de las toxinas alojadas en mi cuerpo por las substancias que había consumido. Gracias a esta etapa me di cuenta de que mi pensamiento fue mucho más claro.

El tercer paso fueron Los Objetivos, se trata de una serie de ejercicios que ayudan a la persona a enfocar su atención en el entorno presente e inmediato. Antes de entrar a Narconon buscaba soluciones inmediatas y gracias a estos procesos me di cuenta de que sólo trabajando lo suficiente es como se alcanza una meta de manera sólida. En consecuencia aumentó la paciencia y constancia para hacer las cosas, así como una comunicación más efectiva.

“Me di cuenta de que sólo trabajando lo suficiente se alcanza una meta de manera sólida”

Los Objetivos me ayudaron a estar en tiempo presente, lo cual, es muy significativo ya que regularmente me encontraba divagando en el pasado o en el futuro. Esto es algo que a la fecha pongo en práctica y me es muy útil.

El último paso fueron los Cursos de Destrezas para la vida, mismos que fueron muy valiosos porque en realidad contienen información muy aplicable a la vida cotidiana. Gracias a estos cursos pude darme cuenta de lo que en realidad me interesa y pude hacer un planeación para el futuro.

Llevando a cabo este plan, hoy soy staff de Narconon y mi objetivo es ayudar a las personas a que salgan de la adicción, tal y como lo hicieron conmigo. La meta de ser un hombre de negocios sigue en pie y en cuanto me sienta listo, retomaré mi propósito para volar con las alas de la libertad en el mundo empresarial.

G.I., Graduado de Narconon Latinoamérica

AUTOR

Cruz Ruiz

Encargado de las Redes Sociales

NARCONON LATINOAMÉRICA

EDUCACIÓN Y REHABILITACIÓN DE DROGAS