La curiosidad fue la que me llevó a un camino que parecía no tener salida

Graduado de Narconon

Yo soy de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Tengo 23 años y a la edad de 12 años el alcohol tocó mi vida, sin pensar que poco tiempo después llegarían el tabaco, la marihuana, los psicotrópicos y el éxtasis. Mi primer contacto con el alcohol solo fue ocasional, cada fin de semana, pero después el tabaco se volvió también mi compañero y cuando menos pensé, la marihuana estaba dándome la bienvenida al mundo de las adicciones.

Dejé de hacer actividades y me la pasaba en la calle consumiendo. Mi rendimiento académico decayó por el consumo. Para la universidad entré al Colegio Militar, donde alcancé el grado de sargento. Decidí abandonar mis estudios durante el primer semestre.

La marihuana la consumí por un lapso entre 4 o 5 años y cada vez fui incrementando la dosis. En algún momento de este ascenso al mundo de la adicción, probé las benzodiacepinas y ambas substancias se volvieron mis compañeras diarias por algunos años más. Fue entonces que mi comportamiento verdaderamente comenzó a cambiar.

Yo seguía ascendiendo en mi escalada de adicción y las substancias que consumía ya no me satisfacían, hasta que un día probé los ácidos y el éxtasis. En este punto, mi vida dio un giro y comenzó una espiral descendente, el éxtasis me atrapó en un laberinto sin salida porque la dependencia era más fuerte que mi voluntad.

Mi familia se dio cuenta de que algo no andaba bien conmigo, mi comportamiento era errático, había abandonado los estudios y me la pasaba en la calle todo el día. Yo procuraba no estar en mi casa para consumir y para que no me detectaran. Sin embargo, un día mis seres queridos abrieron los ojos y descubrieron mi adicción.

Mi familia estaba muy preocupada y mi hermana, quien ya conocía el Programa, contactó a Narconon Latinoamérica para que el personal hiciera una intervención y me fueran a visitar a muchos kilómetros de distancia hasta mi casa. Una mañana, al despertar de la resaca del día anterior, estaban todos en mi habitación. Los miré con recelo y enojo, me sentí contrariado de todo lo que estaba sucediendo.

El personal y mi familia me hablaron acerca del Programa de Narconon. Me contaron cómo es el proceso y la manera en que ha ayudado a muchas personas para salir de la adicción a las drogas y al alcohol. En un principio me negué a recibir cualquier ayuda y comunicación, hasta que poco a poco, y gracias a la pericia del personal, me fui abriendo a escuchar y accedí a ir para hacer una rehabilitación.

Cuando llegué al Centro me recibieron de manera muy cálida, me sentí muy cómodo y en familia. Al inicio estaba a la expectativa y muy receptivo a lo que sucedía en el entorno, casi no hablaba, hasta que paulatinamente me fui adentrando y sintiéndome más seguro y confiado.

Tenía temor del primer paso del Programa que es la retirada de drogas. Pensé que el síndrome de abstinencia lo iba a sufrir. Sin embargo, gracias a los suplementos vitamínicos y a que todo el tiempo estuvieron pendientes de mí, fue que esta fase la pasé con las menores molestias posibles.

Experimenté desesperación y una sensación de encierro. Cuando el efecto de la droga acabó, salieron todo un cúmulo de emociones desagradables y sentí miedo al confrontar mis propios demonios. En el siguiente paso del Programa fue que eliminé todas las substancias químicas de mi cuerpo. Gracias al proceso de desintoxicación por medio de sudoración en sauna fue que pude experimentar mayor claridad de pensamiento.

Al pasar los días en el sauna, me fui sintiendo más contento, empecé a notar los beneficios no sólo en mi mente, sino también en mi cuerpo, la piel, el semblante y hasta el cabello me mejoraron. Parecía que me había quitado algunos años de encima. En ese momento el compromiso con el Programa se incrementó aun más y todo fluyó de una mejor manera.

Una vez que tienes un pensamiento más claro por la desintoxicación, pasas al siguiente paso del Programa que son una serie de cursos que te ayudan a estar en tiempo presente. A mi me sirvieron mucho, porque me di cuenta de que tengo la capacidad de controlar mis reacciones ante las diferentes circunstancias de la vida, lo cual, me ayudó mucho a forjar mi carácter ante los constantes ataques de furia que experimentaba.

Cuando me nombraron sargento, me acostumbré a que los demás acataban mis órdenes y si no sucedía lo que yo quería, me enojaba mucho. No obstante, la disciplina militar que me dejó la escuela me ayudó mucho a ser ordenado y meticuloso ante los retos de cada paso del Programa de Narconon.

En sí, cada paso y cada reto del Programa tiene una función específica. En un principio no vi su utilidad, pero hoy agradezco haber aprendido muchas habilidades que me han ayudado a pasar a través de los diferentes problemas que se me han presentado en la vida.

Desde el momento que inicié el Programa y hasta el día de hoy ya son 2 años VIVIENDO UNA VIDA LIBRE DE DROGAS, con la firme convicción de que así me mantendré por muchos años más. Hoy no siento ni deseos ni necesidad de drogarme. Jamás pensé que esto pudiera ser real.

Hoy sólo me dedico a trabajar. Antes de entrar a Narconon yo estaba a punto de perder mi empleo a consecuencia del consumo porque mi productividad y mi responsabilidad habían bajado enormemente, ocasionado problemas con mis superiores. Afortunadamente la gente con quien trabajo apoyó mi proceso de rehabilitación sin rescisión de contrato.

Me siento afortunado porque no sólo conservé mi empleo, sino que hoy siento la confianza que mi jefe ha depositado en mí. Él ha sido testigo de todo mi proceso de cambio, observando mejoras en mi actitud, desempeño y responsabilidad.

Hoy me siento feliz porque mis relaciones han mejorado mucho desde que terminé el Programa en Narconon Latinoamérica. A pesar de que aún tengo cosas que arreglar, corté a mucha gente de mi círculo social que no me brindaban ningún crecimiento personal, al contrario, seguir una amistad con ellos significaría lidiar otra vez con el ofrecimiento de substancias.

A pesar de que corté a mucha gente, me siento pleno con mis amigos que siempre me han mostrado lealtad y con mi novia, a quien también le agradezco el apoyo que mostró durante el proceso de rehabilitación.

En este momento tengo grandes metas y una de ellas es abrir mi propio negocio, mismo que ya está en proyecto y trabajaré para verlo materializado.

Agradezco a todo personal de Narconon Latinoamérica, ya que gracias a todas sus atenciones y cuidados les tomé un cariño enorme, tanto que hoy los considero como mi familia.

¡Hoy por hoy, disfruto una vida libre de drogas!

Alejandro, Graduado de Narconon Latinoamérica

AUTOR

Cruz Ruiz

Encargado de las Redes Sociales

NARCONON LATINOAMÉRICA

EDUCACIÓN Y REHABILITACIÓN DE DROGAS