Cambios inesperados

Graduado de narconon

Mi vida era tranquila, me consideraba un joven calmado, de buena familia, con economía estable. Me adentré al mundo de las drogas a los 16 años. Mi primer contacto fue la marihuana, después fue la cocaína, metanfetamina y Xanax cuando andaba de fiesta con mis amigos. Cada una tenía su tiempo establecido en el consumo. Solía ingerir alcohol tres veces por semana hasta quedar inconsciente.

La metanfetamina fue la droga que más me afectó. Podía durar 12 horas sin apetito y aunque no consumía alimentos, tenía energía todo el día. Hasta que noté el deterioro físico que me provocaba. A pesar de verme y sentirme bien, las personas que me rodeaban se preocupaban por mi apariencia. Comencé a pasar menos tiempo en casa, me escapaba por las noches para no tener problemas.

Mis padres notaron comportamientos raros en mí. Siempre fui muy hiperactivo y hablaba mucho pero de repente me volví una persona seria, encerrado en mí cuarto, mi cara no tenía brillo ni expresión, hubo momentos en los que les perturbaba escucharme gritar, porque ellos lo interpretaban como gritos de dolor, cuando para mí era diversión. Un día comenzaron a buscar una explicación a lo que me pasaba y fue en ese momento que se enteraron que consumía drogas. Me castigaron de diferentes maneras pero eso no impedía que las usara.

Sentí el enfado de mis papás cuando pusieron un pequeño limite en lo que yo hacía, mientras buscaban ayuda para mi, pero yo no la quería, yo me sentía y me veía bien. El único problema que yo notaba era que todo mi dinero se iba en el consumo, ahorros, electrónicos, colección de materiales, todo lo llegué a vender para poder conseguir más.

Los problemas fuertes comenzaron cuando la policía me paraba y encontraban drogas en mi vehículo, me daban multas muy altas y tenían que ir a sacarme de barandillas. Ahí fue donde mis papás notaron que las cosas no iban bien. Mi mamá comenzó a buscar centros de rehabilitación de drogas, ella quería que fuera todo natural. Fue así como encontró el programa Narconon y le gustó, a pesar de yo estar negado a la idea, accedí a conocer el lugar y ahí me quedé.

Cuando llegué el recibimiento fue muy cálido, me saludaron como si me conocieran de toda la vida. Decidí quedarme hasta terminar por el buen trato que me brindaron. Las instalaciones estaban siempre limpias, tenía la facilidad de salir a caminar al jardín y despejarme un poco.

El personal estuvo siempre pendiente de mi proceso desde que llegué. Tenía la confianza de acercarme a ellos y contarles como me sentía. Eso me ayudó a desahogar emociones del pasado las cuales fueron disminuyendo.

Los primeros días sentí una gran desesperación por irme, quería drogarme, no me sentía bien. Después me proporcionaban vitaminas, las cuales calmaban mis ansías, mis nervios y los malestares físicos.

Cuando inicié el proceso de Desintoxicación sentí como mi cuerpo desprendía las toxinas. Con la ayuda del ejercicio mi estado físico mejoró, volví a tener energía, recuperé el apetito y ahora disfruto de la comida.

Recuerdo que solían llamarme la atención y limitarme en cosas que yo hacía mal; jamás fue mi intención hacer las cosas mal, pero por impulso las realizaba así.

Realizar los cursos me ayudó a desarrollar tolerancia, aprendí a manejar mis emociones y a cómo utilizarlas para que no me afecten. Encuentro una gran diferencia en como reaccionaba antes ante ciertas circunstancias y como reacciono ahora.

"Pasar por Narconon cambió mi forma de ver las cosas, me ayudó a valorar lo que tengo y lo que la vida me ofrece".

Jamás pensé en poder dejar las drogas, incluso no quería. Pasar por Narconon cambió mi forma de ver las cosas, me ayudó a valorar lo que tengo y lo que la vida me ofrece. A pesar de los efectos diferentes que la droga causaba en mi, no lo extraño, no tengo la sensación y el antojo de consumir.

Noto a mi familia feliz, un paso muy grande que logré dar es decirle a mi papá que lo quiero, que estoy muy agradecido por llevarme a ese lugar. Cada vez que hablaba con mis padres les recordaba que los quería y eso me hacía sentir muy feliz.

En estos momentos de mi vida me siento tranquilo y con confianza, tengo la seguridad de poder cumplir mis metas y enfocar mi economía en cosas que me llenan de satisfacción.

Enrique T., Graduado de Narconon Latinoamérica

AUTOR

Cruz Ruiz

Encargado de las Redes Sociales

NARCONON LATINOAMÉRICA

EDUCACIÓN Y REHABILITACIÓN DE DROGAS